TABACO ARMADO: la nueva tendencia que se vive

Cuestan hasta un 60% menos que los cigarrillos y un consumidor promedio ahorra hasta 1200 pesos por mes. Marcas, sabores, aromas, precios y mitos de una tendencia europea que crece ante los aumentos y la búsqueda de lo diferente.

Puro, sin filtro y con papel de lenta combustión. Sabor vainilla con filtro mediano y papel arábico. Natural suave, papel ultrafino y filtro delgado. En los últimos dos años la tendencia a fumar tabaco armado desenredó en el mercado nacional una variedad de sabores, marcas y tipos de tabaco mientras se produjeron los constantes aumentos de precios de los cigarrillos convencionales.

Los últimos aumentos en los cigarrillos acentuaron la migración de consumidores del producto en etiquetas hacia el tabaco para armar. La tendencia se propagó en Europa hace ya más de una década debido al mismo motivo: el precio de los cigarrillos.

En kioscos, almacenes y por supuesto las pocas tabaquerías que hay la oferta del tabaco armado creció a la par de la demanda y en simultáneo a la caída en la venta de cigarrillos.

Buena parte de los consumidores de tabaco armado sostiene que de esta manera fuma menos, debido a tener que tomarse el tiempo para armarlos, a la mayor saciedad que generan y a que muchos se apagan antes de terminarse, lo que permite retomarlo después sin encender uno nuevo.

Pero fumar tiene un precio tanto para el bolsillo como para la salud: algunos estudios indican que el tabaco armado es menos perjudicial que los cigarrillos convencionales, mientras que otros sostienen que esto es un mito y que el daño que provoca es el mismo, pese a tener mucho menos aditivos.

 

Los paquetes de tabaco armado cuestan entre 30 y 100 pesos. Vienen de 30 y 50 gramos en diferentes sabores. Los kiosqueros consultados por qué afirman que el fumador promedio en la ciudad que se volcó al tabaco armado compra entre dos y tres paquetes al mes.

Los más baratos son los nacionales (Richmond, Cuatro Leguas por ejemplo) y cuestan menos de 30 pesos, por 50 gramos. El Puro Argentino de mayor gramaje vale hoy 57 pesos. Los hay también más caros, como el Apache, Red Field, Flandria y el Unitas, cuestan entre 75 y 85 pesos y también están entre los más vendidos. Uno de los más caros se vende en 95 pesos.

Para armar el tabaco se requieren además otros dos elementos: “papelillos” y -opcionalmente- filtros. Los primeros cuestan entre 10 y 20 pesos y contienen en general 50 unidades. Algunas marcas de tabaco ya incluyen dentro un paquete con 50 sedas para armar. Los filtros vienen en paquetes de 100, 120 y 150 unidades y cuestan 35 pesos.

Precio final: un fumador promedio tiene un gasto aproximado de menos de 300 pesos por mes en tabaco.

El consumo de cigarrillos registró en Argentina entre enero y noviembre de 2016 una caída del 12%, la más pronunciada desde 1990, hasta ubicarse en 42 paquetes por habitante por año, de acuerdo con un informa de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).

Precio final: Si se considera fumador promedio a aquel que consume un atado por día de 20 cigarrillos, el gasto mensual, el gasto aproximado será de 1350 pesos, cerca de un 60% menos que el tabaco armado.

Javier atiende un kiosco frente al Materno Infantil, sobre la calle Santiago del Estero de la ciudad de Mar del Plata. En la vidriera, la variedad de colores, formas, nombres y precios de los paquetes de tabaco armado prácticamente lo rodea cuando desde la ventanilla despacha compras rápidas y al paso.

Cuenta que en su negocio empezó a sentir esta lenta transición de los fumadores hacia el tabaco armado hace algo más de dos años, aunque a su entender el fenómeno no se da solo por lo económico.

Javier no fuma pero conoce bien a sus clientes y los escucha. A su entender “hay también una moda, una tendencia”. “Es una moda medio europea, pero acá hace un tiempo se viene sintiendo”, dijo.

El tabaco, más allá de la variedad de etiquetas, viene puro, natural o saborizado. Los gustos de esta última categoría son variados, como así también la consistencia de cada marca. Hay más suaves, con sabor a vainilla, con aroma florado, más intensos y amargos.

Entre las sedas o “papelillos”, existen casi diez tipos distintos en el mercado tradicional y decenas si se ahonda un poco. Más finos, cortos o largos, de lenta o rápida combustión y con variados diseños. Las combinaciones de éstos con los diferentes tabacos, vuelven al hábito de fumar algo diferentes y más placentero.

El kiosquero advirtió que “lógicamente lo económico influye y por algún lado la gente achica. No solo en el tabaco, la gente se achicó muchísimo las compras” y detalló que en particular la venta de cigarrillos está disminuyendo y que también influye la publicidad y propaganda antitabaco.

Javier percibe que “la gente va viendo un poco lo que hace el otro y al ser algo nuevo o diferente” y “el fumador encuentra en esto un poco más de independencia para fumar, creo que tiene que ver con eso”, según le cuentan sus compradores.

El tabaco armado llega a su kiosco a través de distribuidoras. Solo dos también comercializan cigarrillos tradicionales, industrializados; el resto corresponde a distribuidoras de cada marca de tabaco.

Fuente: QueDigital

Autor Gonzalo Gobbi

 

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