El inesperado giro de Marengo, la fábrica de golosinas de Argentina

golosinas marengo

La histórica planta de Rafaela, que saltó a la fama nacional por su ingenio político, acaba de cambiar de manos en una operación relámpago que define el futuro de decenas de familias.

Un gigante que se negaba a caer

Marengo, la fábrica santafesina con más de 80 años de trayectoria, ha pasado de los titulares por sus caramelos virales a una crisis que puso en jaque su existencia. Tras meses de incertidumbre, deudas salariales y persianas bajas, la noticia que todos esperaban en Rafaela finalmente llegó: hay nuevos dueños.

¿Quién compró Marengo y qué pasará con los empleados?

La operación se cerró esta semana con el desembarco de un grupo empresario de Buenos Aires, liderado por el productor azucarero Alejandro Seleme. La llegada de este capital no solo trae alivio financiero, sino una promesa que era el principal temor de la región: la continuidad laboral de los 44 trabajadores.

Los puntos clave del acuerdo:

  • Inyección de capital: Se comenzó a regularizar el pago de sueldos atrasados y aguinaldos.
  • Experiencia en el rubro: El nuevo grupo inversor ya cuenta con trayectoria en el sector de golosinas y el azúcar.
  • Reapertura inmediata: El objetivo es volver a poner las máquinas en marcha tras semanas de parálisis productiva.

De la fama viral a la realidad del consumo

A finales de 2023, Marengo capturó la atención de todo el país al lanzar los caramelos «No hay plata», una jugada de marketing que se agotó en tiempo récord.

El futuro: ¿Vuelven los clásicos?

El plan de los nuevos propietarios no solo es salvar los puestos de trabajo, sino revitalizar una marca que es parte del ADN de las golosinas argentinas. Se espera que en las próximas semanas la planta recupere su ritmo habitual para abastecer a los quioscos de todo el país con sus tradicionales productos y, quizás, alguna nueva sorpresa que vuelva a marcar tendencia.