La historia de «El Jevi», la cadena de kioscos Argentina-Ucraniana

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De Ucrania a Palermo, la historia de Alexandr Evterev, El Jevi, el kiosco que combinó las golosinas con la música pesada y se convirtió en un símbolo del rubro.

Tenía 9 años cuando la familia de Alexandr Evterev llegó a Argentina en busca de una nueva vida, tras la crisis postsoviética. Se instalaron en Florencio Varela y abrieron un kiosco almacén. Amante del heavy metal, lo apodaron El Heavy.

Luego decidió buscar otros horizontes y trabajó de seguridad en un boliche de Palermo. Allí conoció a su ex pareja, licenciada en administración de empresas, se asociaron y soñaron con crear una de las cadenas de kioscos más importantes de la Ciudad.

Alexandr Evterev tiene 36 años, junto a su socia María Gabriela Fernández abrieron el primer kiosco en Sánchez de Bustamante y Cabrera, Palermo, en 2012. No dudó en argentinizar su apodo y le puso “El Jevi, una cadena de maxikioscos metaleros”.

En 2018, ya tenían 30 locales. En los últimos cuatro años, pese a la pandemia, crecieron sin parar y hoy suman 55 locales.

«Desde los 12 años me acerqué al metal, en la secundaria me pusieron El heavy. Cuando abrí el primer kiosco en Florencia Varela, enseguida quise ponerle mi apodo, pero quería que la señora de 70 años lo pueda pronunciar y le puse El Jevi. Siempre dije cuando trabaje para mí, nunca me voy a fumar las bandas comerciales y puse heavy metal. La gran mayoría de los empleados no son metaleros, pero yo les digo por más que te guste Romero Santos, acá durante las ocho horas hay que escuchar metal. Yo no te voy a pagar un sueldo para que escuches Pantera. La mayoría entran por su CV, no los obligo a escuchar determinadas bandas pero les digo escucha estas bandas. Entran por Bon Jovi y cuando te das cuenta escuchan Metallica», dijo Alexandr en una entrevista en el programa de radio Tachas hasta en la sopa.

En los comienzos, Alexandr era dueño, empleado, repositor; lidiaba con proveedores, clientes y asaltantes, trabajaba de lunes a lunes de ocho de la mañana a diez de la noche, sin feriados, francos y vacaciones.

Ni Fernández ni Evterev tienen auto o departamento. Alquilan y andan en bicicleta o transporte público.

Son varios los secretos de este crecimiento. La mayoría de los kioscos están abiertos las 24 horas, no todos. Venden golosinas, cigarrillos, bebidas con o sin alcohol, sándwiches, panchos, hamburguesas, helados, artículos de regalos, librería, almacén y tabaquería.

Muchos comenzaron ofreciendo el servicio de locutorio, fotocopias, pago de facturas, recarga de tarjeta SUBE y recarga de celulares. «Un kiosco que se limite a vender caramelos ya no sobrevive. Los kioscos grandes se hacen cada vez más grande y los chicos más chiquitos. El que dice no cargo Sube o no vendo cigarrillos porque no me da ganancia, no entiende el negocio», agregó el dueño de El Jevi.

Referencias: BBC Mundo – BAE Negocios – La Nación

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