
El sector de los kioscos y almacenes de cercanía atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Según la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), 41.000 kioscos tradicionales cerraron sus puertas desde diciembre de 2023, y los referentes de la entidad ya comparan la situación con la crisis de 2001.
La luz, más cara que el alquiler
Ernesto Acuña, vicepresidente de UKRA, fue contundente: «Hay colegas que están pagando más de luz que de alquiler, algo que no había pasado nunca». El dato lo confirmó también Adrián Palacios, otro vicepresidente de la entidad, quien explicó que durante junio y julio el aumento de las tarifas eléctricas superó directamente el costo del alquiler de un local comercial.
El incremento se da en un contexto en el que el Gobierno nacional actualizó los precios mayoristas de la energía para el período mayo-julio, y luego dispuso nuevos valores para julio, con impacto directo en los cuadros tarifarios que pagan los comercios.
Medidas extremas para sobrevivir
Frente a este escenario, muchos kiosqueros ya tomaron decisiones drásticas: apagar heladeras y freezers durante el invierno para reducir el consumo eléctrico, resignando parte de su oferta de productos fríos con tal de bajar la factura.
De 100.000 a 59.000 comercios en dos años y medio
El derrumbe del sector se refleja en los números: la cantidad de kioscos pasó de 100.000 hace dos años y medio a apenas 59.000 en la actualidad. En promedio, cierran 50 comercios por día en todo el país.
Para Acuña, la diferencia entre el kiosquero independiente y las cadenas (como Open 25, Kiomax, 365 o El Jevi) está en el modelo de negocio: mientras el primero depende de un único local, las cadenas distribuyen el riesgo entre múltiples puntos de venta. De hecho, por cada kiosco de cadena que abre, cierran entre 6 y 8 kioscos tradicionales ya establecidos.
La competencia de productos importados
Palacios también apuntó contra otro factor que golpea al sector: la llegada de golosinas y artículos importados desde países como China y España, que compiten en precio con la producción nacional y afectan directamente a las pymes del canal tradicional.
Un consumidor que busca precio
En UKRA observan además un cambio en los hábitos de consumo: los clientes migran hacia segundas y terceras marcas, y buscan promociones agresivas. Un turrón de $500 se ofrece en combos de tres por $1.000, y un alfajor de $2.000 se consigue en pack de tres por $5.000.
«Es un sálvese quien pueda», resumió Acuña.
