Mi kiosco me da felicidad

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En el Día de la Felicidad nos pusimos a pensar que eran las cosas que nos hacen felices por ser los emprendedores de nuestro kiosco.

Si bien, como todo, hay días que no son color de rosa y ser tu propio jefe requiere de mayor responsabilidad, actitud y esfuerzo, estamos seguros que al final del día tenemos una cuota de felicidad mayor, respecto a lo laboral.

Es por esto que hoy te contamos por qué mi kiosco me da felicidad.

Ser mi propio jefe

Suena grande e importante, requiere de cosas simples que dependen nosotros mismos, como esfuerzo, constancia, buena actitud ante la adversidad, paciencia, perseverancia, buena predisposición y sobre todo responsabilidad. Se trata de aprender a moldearnos en nuestro temperamento y carácter, es un desafío diario; ya que por delante de todo esta nuestro objetivo y es lo más importante. Si ponemos nuestras situaciones personales por delante perdemos de vista nuestro objetivo.

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Tomar decisiones

De éstas misma decisiones, muchas veces, depende el futuro de nuestro emprendimiento. Qué voy a vender?, Cuánto lo voy cobrar?, Qué marcas quiero ofrecer?, Cómo voy a tratar a mi cliente?, Dónde voy abrir mi kiosco?, Qué proveedores voy a elegir?, Qué programa voy a usar para el registro de mercadería?. Tomar decisiones es importante para la vida de cualquier ser humano, nos da seguridad, nos permite arriesgar, ganar y aprender.

Tener flexibilidad

Si bien primero está la responsabilidad y la actitud emprendedora, contamos con la posibilidad de ser flexibles en cualquier situación que se nos presente, porque somos nuestro propio jefe y tomamos decisiones.

Hago lo que me gusta

Este punto es el que más nos da felicidad, no todos luchan por hacer lo que les gusta, esto no quiere decir que todo sea perfecto, sino que cada hora, esfuerzo y trabajo que pusimos vale la pena porque nos gusta y tenemos pasión por ello.

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Mi kiosco, mi lugar

Pasamos muchas horas diarias en nuestro kiosco, es casi nuestra segunda casa, tiene nuestro toque personal, los vecinos ya nos reconocen y nos hacen parte de su vida también. Saben que les vamos a “salvar las papas” más de una vez. Tenemos nuestro equipo de mate, nuestra silla, sabemos cuál es la hora pico y esperamos a nuestro proveedor preferido con un mate.

Es por esto, que le tenemos mucho afecto y a pesar de los días grises, es lindo levantarse todos los días a abrir el kiosco.

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